D. Böhler, Psalmen 1–50 (Herders Theologischer Kommentar zum Alten Testament), Herder, Freiburg im Br. 2021, 960 pp. ISBN 978-3-451-26825-0

Finalmente aparece el esperado primer tomo del comentario a los Salmos que comenzaron a publicar F.-L. Hossfeld (†2016) y E. Zenger (†2010) en la serie HThKAT, fundada por este último (Psalmen 51-100 [2000] y Psalmen 101-150 [2008]). Sus autores prefirieron dejar para el final la publicación de este primer volumen, para poder incluir en su introducción una visión de conjunto de la composición actual y de la historia de la redacción del Salterio como libro, que ellos esperaban alcanzar una vez concluida la exégesis de los 150 salmos. Mientras tanto, se podía contar con el comentario que habían publicado en una serie de pretensiones más modestas que acompañaba la traducción usual hasta hace poco en las iglesias de Alemania (Einheitsübersetzung): F.-L. Hossfeld – E. Zenger, Die Psalmen. Psalm 1-50 (Neue Echter Bibel 29), Würzburg 1993. Excediendo las dimensiones acostumbradas de esta serie, ese primer tomo se extendía hasta 318 páginas y pretendía asumir en el formato de un comentario el cambio de paradigma que se estaba verificando en el campo del estudio del Salterio. Los autores declaraban como preocupación principal la de conectar la exégesis de los Salmos y la exégesis del Salterio como libro, esbozando algunas claves de su método. Según ellos, se puede suponer que “el origen del Salterio es semejante al de los demás libros bíblicos, es decir, en un proceso de crecimiento sucesivo relacionado con determinadas intenciones y concepciones globales”. En consecuencia, “también el libro de los Salmos ha de ser estudiado desde la óptica de la historia de la redacción. Esto significa concretamente que las diferenciaciones en la historia literaria de cada salmo han de ser analizadas y consideradas para ver si […] permiten reconstruir […] la génesis de cada una de las colecciones menores y hasta la del Salterio en su conjunto”. Ellos consideran que “en esta medida, los planteamientos de la historia de la redacción se vinculan con los intereses de la así llamada lectura canónica” (23-24).

Esta propuesta exegética se presenta y defiende, por ejemplo, en E. Zenger, “Was wird anders bei kanonischer Psalmenauslegung?”, en F. V. Reiterer (ed.), Ein Gott, Eine Offenbarung. Fs. N. Füglister, Würzburg 1991, pp. 397-413; F.-L. Hossfeld – E. Zenger, “Neue und alte Wege der Psalmenexegese. Antworten auf die Fragen von M. Millard und R. Rendtorff”, Biblical Interpretation 4 (1996) 332-343; Zenger, E., “Der Psalter als Buch. Beobachtungen zu seiner Entstehung, Komposition und Funktion”, en Id. (ed.), Der Psalter im Judentum und Christentum (HBS 18), Freiburg 1998, 1-57; “Die Psalmen im Psalter: Neue Perspektiven der Forschung”, ThRev 95 (1999) 443-456; “Psalmenexegese und Psalterexegese: Eine Forschungsskizze”, en id. (ed.), The Composition of the Book of Psalms (BETL 238), Leuven 2010, 17-65. Este nuevo enfoque se difundió más ampliamente al ser asumido en el capítulo dedicado a los Salmos que apareció en las numerosas ediciones de la Einleitung in das Alten Testament (1995, 92015) dirigida por Zenger, clásica en las facultades alemanas.

Tras la muerte de estos autores, se esperaba que alguno de sus discípulos de Bonn o Münster continuara la obra, aprovechando el material ya publicado por ellos. Los editores de la colección Hermeneia, que venía publicando la traducción inglesa, encomendaron de hecho la edición del volumen faltante a J. Schnocks, actual sucesor de Zenger en Münster. Pero los editores del HThKAT decidieron encomendar la empresa a D. Böhler (n. 1961), profesor en Frankfurt, hasta ahora poco conocido en el área de los Salmos.

El libro de abre con una bibliografía general (13-24) –además de la que se ofrecerá al comienzo para cada salmo– y concluye con un índice de pasajes bíblicos citados (925-960).

El comentario a cada uno de los salmos (67-924) se desarrolla según un esquema constante: primero el texto (traducción alemana, opciones de crítica textual y fundamentación de la traducción), después un análisis general (articulación, estructura, forma literaria y origen), seguido por la exégesis, versículo por versículo; se completa con el estudio del contexto (su relación con los salmos contiguos, la colección, el Salterio), un resumen de la historia de la recepción (Septuaginta, Targum, NT, Padres, Liturgia) y de la relevancia teológica del salmo. En la traducción, el A. tiene cuidado de distinguir entre el qatal y yiqtol y suele traducir el primero en pasado, el segundo en futuro o en expresiones con sentido modal.

La Introducción (25-62) comienza tratando temas generales: las denominaciones que recibe el libro de los Salmos y su lugar en el canon (25); las características principales de la poesía hebrea (26); la estructura o composición actual del Salterio con sus doxologías y su división en cinco libros (28); lo que se puede saber acerca de su formación a partir de los poemas individuales y de las primeras recopilaciones, es decir, las etapas de la historia de su redacción como libro (31); las colecciones parciales que lo forman: “de David”, “de Asaf”, “de los hijos de Coré”, “de las Subidas” (37) y el proceso de edición de los salmos que llevó a la composición final del Salterio (39).

A continuación, Böhler se concentra en las composiciones parciales que forman el Libro I, principal objeto de su comentario (42), apuntando a las variadas indicaciones contenidas en los diversos títulos de cada uno de los salmos (46) y a algunos aspectos de la composición del Salterio que tienen que ver con los géneros literarios –el paso del lamento a la alabanza–, los títulos o el “hilo narrativo” que se puede seguir a lo largo de algunas colecciones, además del recurso a la yuxtaposición de poemas para que se interpreten conjuntamente y a la concatenación de los mismos a través de palabras clave que guían de un salmo a otro (52). Volviendo de nuevo la mirada al conjunto del libro, se hace una escueta descripción de los géneros literarios (56) y de las líneas fundamentales de una teología del Salterio: a los cinco de la instrucción divina responden los cinco libros de alabanza de Israel, en los que se articulan la esperanza en la realeza mesiánica y con la que se pone solo en la realeza divina (58). Por último, señala el A. el lugar que ocupa el Salterio en el judaísmo y el cristianismo, encuadrando así lo que será luego objeto del acápite final del comentario a cada salmo en particular (60).

Concluyendo su introducción, el A. declara cuál será la orientación de su comentario (63-64). Aunque asume la preocupación principal de Hossfeld y Zenger, los tres acentos que señala distinguen en cierta medida a este comentario frente a los tomos II y III que les precedieron: frente a la preocupación por la historia de la redacción, el presente comentario privilegia la “lectio continua del Salterio, es decir, la interpretación sincrónica del texto. Cada poema se interpreta primero como una obra poética en sí misma, aunque después se interpreta también el gran texto [el Salterio]”. En segundo lugar, “el interés se centra en el propio texto del salmo, su forma y su poesía, su contenido y su mensaje. A ello se subordina la cuestión del género”. Finalmente, “la cuestión de la inserción en el Salterio no difumina el carácter individual del salmo respectivo” (63).

Esta “introducción” de Böhler es bastante breve (25-64), si comparamos con la que H.-J. Kraus anteponía a un comentario de envergadura semejante en la serie Biblischer Kommentar (61989; 140 pp. en la ed. cast. de 1993). Además esta sección habría ganado en claridad con una jerarquización en títulos y subtítulos. En el clásico comentario de Kraus, también la “Teología de los salmos” debía aparecer entre los capítulos introductorios, pero adquirió dimensiones tales que tuvo que publicarse en un volumen aparte (Neukirchen-Vluyn 1979 [ed. cast. 1985]). Aunque no encontramos nada semejante en el presente volumen de Böhler, la idea original de Hossfeld y Zenger sí que incluía este aspecto. De hecho, el Projekt “Theologie des Psalters”, que Hossfeld llevó adelante con el apoyo de la “Fundación Alemana para la Investigación (DFG) entre el 2009 y el 2015, pretendía completar el comentario a los 150 salmos con un volumen de “Teología del Salterio” que agrupara los resultados en el contexto de todo el libro y según la significación del Salterio en el marco del Antiguo y del Nuevo Testamento, teniendo en cuenta además la tradición de la exégesis de los Salmos. Aunque todavía tendremos que esperar para ver cumplido este propósito, ya podemos encontrar uno de sus frutos en U. Berges – J. Bremer – T. M. Steiner (eds.), Zur Theologie des Psalters und der Psalmen. Beiträge in memoriam Frank-Lothar Hossfeld (Bonner Biblische Beiträge 189), Göttingen 2019 (véase la presentación en p. 9) [con acceso abierto en https://bonndoc.ulb.uni-bonn.de/xmlui/handle/20.500.11811/9691].

Ya en el prólogo (12), se confiesa el A. deudor de sus maestros L. Alonso Schökel (en Roma), A. Schenker (en Fribourg) y sobre todo N. Lohfink (su predecesor en Frankfurt), de reconocida experiencia en este campo de la exégesis de los Salmos y del Salterio. El influjo de este último se pone en evidencia en las múltiples relaciones establecidas entre los salmos y en muchas de las interpretaciones ofrecidas; sobre todo, en aquellas que tienen que ver con la relación entre Israel y las naciones. Por dar solo dos ejemplos: “el Salmo 24 trata acerca de las condiciones que debe cumplir un no israelita (un goy) para poder habitar con el Señor: debe renunciar a la idolatría y preguntar a Israel por el Dios verdadero” (458). Igualmente, “el Salmo 47 proclama la realeza universal de Dios sobre todas las naciones, como continuación de la conversión de los pueblos del Salmo 46. Con esto las naciones no se convierten en “Jacob” (= “el Israel elegido”; v. 5), pero sí en el “pueblo del Dios de Abraham” (v. 10), el primer goy creyente, a través del cual la humanidad ha de recibir bendiciones (Gn 12,1-3) [863].

Por su equilibrio entre la información actualizada y la finura del propio análisis, entre la erudición lingüística y la sensibilidad poética, podemos decir con seguridad que el minucioso trabajo de Böhler completa más que dignamente el de Hossfeld y Zenger –¡totalizando así 2.599 páginas de comentario para un libro bíblico!– y está llamado a ser obra de consulta ineludible en el estudio de los Salmos y del Salterio. Es de desear que así como pasó con los dos primeros tomos, también este sea traducido –por lo menos– al inglés, para que alcance el público más amplio que se merece.

Jorge M. Blunda

Universidad Católica Argentina

jorgeblunda@uca.edu.ar